10 años | Para jugar

Para jugar

Nos encontramos entre especies. Nos observamos en la naturaleza, exploramos las características particulares y comunes. Identificamos un lenguaje alterno en el otro, animal, planta, bacteria. Y tratamos de comprenderlo, a través de los sonidos, las imágenes, los movimientos, los gestos.  En el juego hay una serie de condicionales. Participar significa aceptarlos. A veces entramos a jugar sin conocerlos bien. No todos los juegos exponen sus condiciones completas. Algunas se ocultan, otras se descubren jugando. Pero la curiosidad es un pulso que nos avienta hacia lo desconocido. Y es que “no saber” es parte esencial del juego. La incertidumbre es un móvil para el aprendizaje. Así como lo es la prospectiva de que una acción realizada desencadenará otra, por experiencia previa.

No obstante, en el caso de los seres humanos, hay un momento del juego que hace surgir una estela de preguntas.  Desde la cultura, que es diversa, los seres humanos tomamos decisiones sobre la manera de relacionarnos, algunas más conscientes que otras. ¿Es acaso una relación competitiva, parásita, depredadora?, ¿es neutral?, ¿cooperativa o mutualista?

10 años | Para moverse

Para moverse:

 

Cuestionario sobre el movimiento:

  • ¿Qué hace moverme todos los días?
  • ¿Qué sucede cuando me muevo?
  • ¿Hacia donde me muevo?
  • ¿Cuáles son los movimientos que más repito?
  • ¿Qué acciones y gestos representan esos movimientos?
  • ¿Por qué repito unos movimientos y no otros?
  • ¿Con quiénes pienso y siento que puedo moverme mejor?
  • ¿Para qué moverse?

10 años | Para narrar

Para narrar:

El olvido es activo y reivindicador si la  decisión que remueve el recuerdo es individual.  Pero hay otro olvido y es aquel que reemplaza las vivencias por anécdotas empaquetadas en formatos dirigidos a oyentes afanados. Vacía de sentido la experiencia y el saber producido por el recuerdo, que es otra forma de comprender el aprendizaje. Y si las memorias no se reconocen con dignidad, el conocimiento sobre lo que nos pasó también será pensado como ecos sin historia.

La memoria cuenta los relatos con dignidad porque son retratos de la experiencia. Conectan la menta con los gestos y la palabra. Enlaza en su acción otras historias y expande la percepción de compañía. Porque aún cuando quienes escuchan no lo vivieron, identifican asuntos que les son propios permitiéndoles pensar en sus narraciones personales.

Vidas entretejidas recorren las calles de Moravia. Con cada paso se narra una historia que es la misma de la humanidad: las migraciones, los encuentros culturales y las acciones colectivas de unas comunidades en el proceso de reconocerse en un territorio.

10 años | Para refugiarse


Para aprender

¿Lobo está? Las niñas y los niños juegan. No siempre en el bosque, aunque en Moravia hay uno. Arman construcciones en las aceras con hojas, piedras y muñequitos. Patean balones en las terrazas. Intercambian tesoros encontrados en paseos. Imitan gestos, combinan ropa para diferenciarse o encontrarse. Son amigos de los gusanos y de los elásticos. La lluvia es un juego que llega de sorpresa, y los días de sol-son para rodar cuesta abajo en piscinas de jabón. Un día trepan árboles. Otro, paredes de ladrillos color salmón(a). Tienen el poder de acercarse con sigilo y alejarse retumbando los suelos en segundos.

Hay días que las niñas y los niños no juegan, ni aprenden. Lo olvidan. No hay nadie que se los recuerde. Pero después llega el lobo y abre su bocota mostrando los dientes. Y las niñas y los niños se ríen. –¡Es un disfraz! –gritan. Todos saben que en la casa del patio grande con carpa de colores los lobos  también son niños.

El Hula Hula se tomó Moravia!

Del 04 al 06 de mayo se realizaro en el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, la segunda versión del Hulero Fest “Stree Art”, un festival urbano, que integra distintas prácticas juveniles urbanas  para complementar el estudio y experimentación del hula en la ciudad.

El festival nació hace un año liderado por el colectivo Hula Hulero Cajero de la ciudad de Medellín con la intención de proponer un espacio en torno al estudio y dominio del hula, consolidándose como un espacio para el discernimiento, entretenimiento e intercambio de saberes, que reúne a todos los artistas, aficionados o interesados por esta destreza, siendo un puente para reunir de manera estratégica a todas las fuentes de conocimiento, para fortalecer  y visibilizar el movimiento hulero en el país.

La programación estuvo integrada por comparsas, talleres formativos, competencias, gala de premiación y presentaciones artísticas, en donde se tuvo como artista invitado al Circo de la Rua, en la Clausura del festival. 

 

Actualmente,  el colectivo ha reafirmado la necesidad de ejecutar encuentros que fortalezcan y actualicen conocimientos en torno al hula, llenado de este modo,  vacíos de desinformación y poca oferta tanto en la formación profesional  como  en la consecución y dominio de materiales necesarios para la práctica; la gran apuesta esta enmarcada entonces en la necesidad de mostrar y enseñar al publico  que esta práctica es tan completa que contribuye a la formación de ciudadanos saludables, disciplinados y constantes.

En la casa de todos le apostamos a las nuevas expresiones artísticas que se generen en la ciudad y abrimos las puertas para el disfrute y aprendizaje de todas las nuevas expresiones culturales que surgen en la ciudad, los invitamos a toda la comunidad a que participen activamente de toda nuestra programación.

Lista de reproducción: Memorias, aires y sentires

Bambuco, pasillo, carrilera, guasca, llanera, popular, corridos, rancheras, parrandera y rasqa. Expresiones musicales campesinas que se interpretan este año en el 9° Festival de Músicas Campesinas: Memorias, aires y sentires, que va desde el 1 al 8 de abril de 2018.

Rafael Bran

En el escenario, Rafael Bran, nuestro homenajeado en el 9° Festival de Músicas Campesinas, acordeonista y cantante, quien estará acompañado de Los Rumbaneros de Ricardo González. Conozca quién es es Rafael Bran haciendo clic aquí.

Edson Velandia

Músico colombiano de Piedecuesta, Santander. Ha editado 14 discos de estudio con sus diferentes proyectos musicales desde 2004. Es director de los ensambles Velandia y la tigra, La Velandia bin ban, Velandia y su Orfestra y La compañía de ópera rasqa. Ha compuesto y producido la música de diversos largometrajes colombianos entre los que se incluyen: La sociedad del semáforo (2010), Tierra en la lengua (2013) del director Rubén Mendoza y la película de Iván Gaona, Pariente (2016), representante por Colombia a los premios Oscar 2018. Entre sus creaciones también se incluyen trabajos de música infantil y varias publicaciones reunidas en su propio sello llamado Cinechichera. Reconocido por ser integrante de la banda Velandia y La Tigra. Durante el Festival nos acompañará con su presentación El Karateka, música rasqa que compone y evoca lo campesino y lo urbano, y la vida contemporánea colombiana.

Pacho el parrandero

Francisco Ríos conocido como Pacho el parrandero,  es un músico empírico del barrio Moravia. Fundador del grupo en el año 2007, conformado por 5 músicos del sector: Francisco Rios, José Duque Arroyave, Alvaro García, Custodio Amaya y Mario Cardona. A partir de su formación autodidacta y su gusto por las músicas populares y campesinas, decidieron interpretar covers reconocidos de música popular y parrandera, incluyendo además sus propias composiciones basadas en las historias y anécdotas. Juntos han participado en diferentes eventos, especialmente en el entorno local y algunos a modo regional como: Juntas de acción Comunal de Moravia y en diferentes barrios del sector de Aranjuez, fiestas de cumpleaños, asilos de Medellín, tablados priorizados por el Presupuesto Participativo, Casas de la Cultura y fiestas populares en  municipios de Antioquia.

Kaleidoscopio danza

Se constituye en 2009 como una compañía infantil-juvenil con el interés de desarrollar procesos formativos y  creativos, ofreciendo una opción de sano esparcimiento, fraternidad y desarrollo de competencias que faciliten una mirada profesional en técnicas de la danza como el folklor colombiano, la danza contemporánea y los ritmos urbanos. Actualmente, su elenco infantil está conformado por menores entre los 7 y 12 años de edad y el elenco de mayores lo conforman jóvenes entre los 17 y 22 años de edad. Con su puesta escénica Entre rieles y carrieles el grupo Kaleidoscopio Danza nos recordará el arribo del tren, de la plaza y las ferias como espacios de encuentro. Con las historias tejidas de nuestras tradiciones que reflejan la alegría, el juego y el galanteo del carácter festivo de la cultura “paisa” colombiana.

 

Los auténticos del ritmo

Desde el corazón del Parque Berrío esta agrupación de música guasca y carrilera está compuesta por: Gustavo Molina, Darío García, Jesús Madrigal y Gustavo Cano. Desde hace seis años pertenecen al conjunto de grupos y artistas de música campesina del Parque Berrío de la ciudad de Medellín, acompañando con sus canciones la cotidiana de este lugar de encuentro de la ciudad.

 

D’Karo

Grupo conformado por cuatro mujeres que recorren la geografía colombiana con sus voces e instrumentos. Actualmente son reconocidas entre los artistas de nuestro país por su participación en eventos, ferias nacionales, departamentales y festivales donde han compartido escenarios con cantantes como el Charrito Negro y Darío Gómez. En el año 2016 lanzaron al mercado su reciente producción musical llamada Un amor prohibido, grabada en el estudio de Disco Pueblo.

Del llano a la loma

La agrupación “Del llano a la loma” está conformada por cuatro artistas profesionales y licenciados en estética de diferentes universidades con una trayectoria de 29 años. Su objetivo musical es la exploración de los ritmos llaneros colombovenezolanos, interpretando en sus presentaciones instrumentos como el arpa, el cuatro, la bandola, las maracas y el bajo eléctrico. Durante el Festival la agrupación cuenta con la participación especial del arpero Daniel Rojas, nacido en Pamplona, Santander, con una trayectoria artística de más de 20 años en la ciudad New York. En la actualidad adelanta su Licenciatura en Arpa en la Universidad Pedagógica de Bogotá y lidera el proyecto Arpa Café.

Grupo occidente


Conformado en 1975 por Germán Muñoz, Rigoberto Muñoz, Miguel Ángel Noa y Agustín Bedoya, grabaron su primer cassette en Discos Victoria logrando un lugar exclusivo por sus grandes ventas y abriendo las puertas de Discos Fuentes y otras casas disqueras de gran importancia en el país.  Desde el año 2006 el grupo Occidente está conformado por Rigoberto Muñoz, Saulo Olarte, Rodrigo Gonzáles y Eliécer Giraldo. Han participado en diversos de eventos culturales a nivel regional y local en los que se destacan las fiestas del día del campesino en Bello, Potrerito, Heliconia, Frontino, Concordia y otros pueblos de Antioquia, Festival de Músicas Campesinas del CDCM, Fiestas del baile bravo en Bello, entre otros. Desde su fundación y hasta la actualidad la agrupación cuenta con 10 grabaciones en Cd con algunos artistas invitados.

 

José Ángel Bedoya en compañía de Los Rumbaneros de Ricardo González

José Ángel Bedoya es un reconocido compositor y  guitarrista creador de un estilo y un sabor propio para la música parrandera. Conocido como el Cantor de los Diciembres, José A. Bedoya y su conjunto  logró llegar a la cima con muchos éxitos decembrinos de su autoría. Durante el Festival compartirá escenario junto a Los Rumbaneros de Ricardo González, una agrupación con más de cuarenta años de vida artística, reconocidos por grabar junto a los artistas más conocidos de la música tropical y parrandera.

El Compa Langus

Interpretado por el gran músico Ricardo González el Compa Langus nació en los estudios de Discos Victoria, que en cabeza de don Otoniel Cardona, buscaba un cantante campesino que se caracterizara por sus letras con expresiones propias de algunas zonas campesinas y poco comunes. Al día siguiente de la petición de don Oto, Ricardo Gonzáles llegó al estudio a darle vida a este personaje que desde aquel momento inició a la par de su intérprete una activa vida musical en escenarios de Chile, Ecuador, Perú y Estados Unidos. Haciéndose famoso a nivel nacional con sus grabaciones Pobre de mí, Me vine del jilo y La mujer mía del otro, entre otras. Ricardo González: Cuenta con más de cuarenta años de trayectoria han acompañado la grabación de reconocidos artistas de música tropical y parrandera. Cabe destacar que Ricardo González ha dirigido durante su carrera varias salas de grabación como autor, arreglista y compositor.

También nos acompañarán con sus interpretaciones musicales y líricas:

La chamaca de oro y el Trío Cristal

Con más de 38 años de experiencia como cantante y acompañante musical tiene La Chamaca de Oro, ha demostrado su talento en escenarios nacionales e internacionales con agrupaciones como Los Ocho de Colombia, el Dueto Revelación, Mariachi Guadalajara y muchos otros. Entre su amplio repertorio cuenta con música parrandera, guasca, carrilera, popular, tangos y otros géneros como boleros y guabinas.  Actualmente, sus presentaciones las realiza con el Trío Cristal y los Alegres de la Parranda.

Las tequileras

Grupo conformado en el año 2001 en el barrio Santa Cruz por María Inés Serna ex-integrante de Las Nostálgicas de Colombia, y María Dora Holguín quien perteneció a los grupos: Las Clavellinas de Colombia, Las Nocturnas y las Trigueñias, como primera voz. Acompañadas de cuatro músicos a cargo de la guitarra, el piano, el acordeón y el bajo, interpretarán lo mejor de la música carrilera, guasca, popular, corridos y rancheras. Han participado de diferentes eventos y festivales en la ciudad como el Festival Parrandero de Andalucía en el año 2010; La corporación Nuestra Gente, La Alcaldía de Medellín y en diferentes estaderos y bares de la ciudad.

Los almirantes del recuerdo

Trío musical conformado en el año 1980 por Rodrigo González junto a Carlos Taborda y Didier Toro en el municipio de Bello Antioquia. Entre 1984 y 1986 participaron de múltiples serenatas en su municipio con música parrandera tradicional. Se caracterizan por su calidad y variedad musical, pues interpretan géneros como guasca, carrilera, pasillos, bambucos, música Parrandera, entre otros.

 

“Yo se la canto”: Rafael Bran

¡Qué quieren saber cuénteme!, ¿qué más quiere saber? Desde que esté en mis manos se la cuento toda.

Nací en 1933. Entré a estudiar en la Escuela de ciegos el 7 de febrero de 1941. Iba a cumplir 8 años cuando comencé mis clases académicas, matemáticas, español. Luego salí a trabajar en 1952. Pero en ese entonces los ciegos producíamos desconfianza en el trabajo. Suponían que como invidentes no éramos capaces de defendernos como el que ve.

Por María Juliana Yepes Burgos.

 

Me fui a buscar trabajo en las iglesias. Una vez el padre anunció que no había misa adelantada porque no había coro. Y yo me enteré de eso y salí volado, no me choqué con nada. Y llegué agitado a la iglesia (en Gómez Plata). Y me saluda el padre:

― ¡Quiubo ciego qué te pasó

― ¿Padre que mañana no hay misa cantada?

―  No.

―  ¿Por qué?

―  Porque no hay nadie que la cante.

―  ¡Padre! ¡Yo se la canto!

― Nooo…vos no sos capaz.

― Padre, yo se la canto, déjeme.

― No, vos no sos capaz.

―  Vea yo le canto la misa, si le gusta mi trabajo, me paga. Si no le gusta, no me da nada.

Y al otro día a las 5 de la mañana me levanté y fui a cantar la misa. Cuando acabé de cantar la misa, bajé a tomarme un café donde una señora que era la madrina mía, y me dijo:

―Cieguito, que si quiere acompañar al padre a un entierro, ―y yo le dije ―sí―.

Y entonces me fui con el padre a sacar el cadáver de la casa para irle cantando. Es que en ese entonces uno cantaba en la calle y luego en la iglesia tocaba el instrumento y volvía a cantar. Después del entierro, el padre se acerca y me cuenta:

―Oíste hombre hay un trisagio a las tres de la tarde, ¿me podés acompañar?.

Y allá estuve temprano y canté el trisagio.

Luego me dijo:

―A las 6 hay una hora santa.

Mejor dicho canté cuatro ceremonias: misa, entierro, trisagio y hora santa. Cuando acabé el padre me dijo:

―Hombre, yo no pensé que fueras capaz de cantar y tocar esta cuestión.

― Padre yo le dije que era capaz.

Y las cuatro cosas me las pagó correctamente.  De ahí en adelante cuando el cantante habitual de la misa se iba para Medellín el padre le daba el permiso siempre y cuando fuera Rafael Bran quien lo reemplazara.

Mi papá fue músico en la banda del pueblo. A mi me gustaba mucho el piano. Porque quien toca el piano toca todo instrumento de teclado. En la Escuela me dieron a elegir: ¿Piano o guitarra? Yo quería las dos pero no me dejaron. Entonces en 1945 me pegué al piano. Luego en el 1948,  ya avanzado en el piano, cogí el acordeón. Después el melodio, el armonio, pedales y teclados… ese que había que echarle pedal…aire a los fuelles. Nunca he tenido piano, solo lo practicaba en las Escuela de ciegos. Pero acordeón sí tenía, y me quedé con ese.

En 1955 me pusieron un telegrama de la Escuela de ciegos que decía: “Favor presentarse en la Escuela de ciegos, lo más pronto posible para recibir un cargo”. Entonces yo sin saber, y con el dinero de lo que el padre me pagaba, arranqué para Medellín. Y llegué a la Escuela de Ciegos, donde me anunciaron que iba a reemplazar a don Jesús Valencia Lemos, que también fue maestro mío, porque tenía que irse para Cartago a dirigir una orquesta. Allá me preguntaron de nuevo: ― ¿Usted si es capaz de reemplazarlo? ― Sí, yo me siento capaz―,  respondí.

Y empecé el 2 de mayo del 1955, dando clases de matemáticas español y música. Reunía a la masa coral para ensayar cantos para la iglesia y otros conciertos, hasta 1961 que llegaron unas monjas españolas y echaron al perro y el gato, y ahí salí yo también.

Después de la escuela trabajé en algunas iglesias. Luego, el 7 de abril 1962 me llamaron a una grabación. Y me dijeron: “¡Ve este sirve!”. Y así fue que grabé para muchos artistas hasta el año 2014 como acordeonista.

En ese tiempo yo grababa y trabajaba en muchas partes. En sitios como Añoranzas,  Las Tres Margaritas, La Tierra Antioqueña, Caballo Blanco, la mayoría por las noches. Les gustaba el trabajo mío, y cuando cantaba también.

Trabajé con muchos artistas Las Estrellitas, Las Trigueñitas, Las Bellanitas, Las Hermanas Calle, Las Caleñitas, Los Relicarios, Revelación, El Charrito Negro, Luis Alberto Posada. Si me tocaba tocar tango, tocaba tango, ¿carrilera? ¡Carrilera! A mi me gusta tocar toda la música. La única música que yo  he logrado que me entre es el reggaeton. A mi me entra un bambuco, un pasillo, un bolero, un tango, una samba, una milonga, pero el reggaeton nunca.

Uno se enseñaba a trasnochar porque así uno se ganaba su platica. Al mismo tiempo que tocaba manejaba también una cooperativa. Salía del trasnocho para la cooperativa y me pasaba el día con coca-cola y tinto. Era la Cooperativa Nacional de Trabajadores Ciegos que trabajaban en empresas, en lotería, arreglaban muebles. Fue fundada en 1946 y terminó en el 2001.

Trabajé con Darío Gómez 10 años. ¡Con ese sí que trabajé con ganas! Íbamos a todas partes, parecía yo como un judío errante, como dicen las señoras. Que hay que ir a Cali. Que hay que ir a Bogotá. Que hay que ir a Cartago. Cuando un día me dijo : ― ¡Hay que hacer un viaje para Estados Unidos!―.  Y yo ya había sacado un pasaporte porque me iba a ir a acompañar a Las Trigueñitas a ese mismo país. Pero al final terminé yendo primero que ellas. Trabajamos en Nueva York, hicimos tres presentaciones y otra vez para Colombia. Y ya luego nos llamaron para Boston, Miami, en fin así. Luego fuimos a España, Valencia y Barcelona. Francia. Suiza, Bélgica, Holanda, Alemania.  No conocí Italia.

Colombia sí lo conocí casi todo. Nos llamaban mucho de Cali cuando estábamos con Darío. Teníamos mucha clientela allá. Cada presentación se pagaba muy bien y por separado.

¿Qué si me gusta más el aguardiente o el ron? ¡El aguardiente! Pero ya no lo puedo tomar, ¿sabe por qué?, porque me quedo ciego…jajaja. También me gustaba el brandy. Pero lo que no tomo nunca es whiskey porque daña la voz.

Esta casa  la compré hace 25 años, en mayo de 1993.  El barrio (Aranjuez) es muy tranquilo y los vecinos son muy especiales, muy queridos con nosotros. Fui casado dos veces. La primera vez fue el 30 de noviembre de 1960, jueves a las 7:00 a.m. en San Cayetano. En el 80 conocí a la que es hoy mi segunda esposa.

Hay gente que es nerviosa, pero en la Escuela de ciegos aprendí que había que ser cancheros. En 1974 cuando empecé a tocar música carrilera me daba un poco de pena. Pero luego dejé la bobada. Es que la música es la que me está dando la comida ¡Qué carajo! Y levantaba siempre la cabeza.

He estado yo muy triste, porque en 2014 me estaban buscando para unas grabaciones, preguntaban por mí y decían que yo me había muerto, que mejor ellos se las hacían. Y desde eso no me llaman a trabajar…quién sabe por qué hicieron eso. Y eso me ha afectado porque yo quiero trabajar.

 

Sobre el Festival de Músicas Campesinas

Muy bueno que en Moravia tengan ese festival anual porque la gente que actúa y canta la música campesina puede presentarse. También estimula el trabajo de los músicos populares y la mantiene vigente.

A mi me ha favorecido mucho este Festival de Moravia porque siempre me invitan a tocar, especialmente las damas.

En los 10 años del Centro Cultural me toca el homenaje a mi. ¡Vea pues! El homenaje que más me gustó fue del El caballero Gaucho. ¡Yo espero conversar, tocarles y cantarles por allá a todos con mucho gusto!

 

Músicos recomendados por Rafael Bran

 

  • Ima Sumac (Un gusto compartido con  la entrevistadora).