“Yo se la canto”: Rafael Bran

¡Qué quieren saber cuénteme!, ¿qué más quiere saber? Desde que esté en mis manos se la cuento toda.

Nací en 1933. Entré a estudiar en la Escuela de ciegos el 7 de febrero de 1941. Iba a cumplir 8 años cuando comencé mis clases académicas, matemáticas, español. Luego salí a trabajar en 1952. Pero en ese entonces los ciegos producíamos desconfianza en el trabajo. Suponían que como invidentes no éramos capaces de defendernos como el que ve.

Por María Juliana Yepes Burgos.

 

Me fui a buscar trabajo en las iglesias. Una vez el padre anunció que no había misa adelantada porque no había coro. Y yo me enteré de eso y salí volado, no me choqué con nada. Y llegué agitado a la iglesia (en Gómez Plata). Y me saluda el padre:

― ¡Quiubo ciego qué te pasó

― ¿Padre que mañana no hay misa cantada?

―  No.

―  ¿Por qué?

―  Porque no hay nadie que la cante.

―  ¡Padre! ¡Yo se la canto!

― Nooo…vos no sos capaz.

― Padre, yo se la canto, déjeme.

― No, vos no sos capaz.

―  Vea yo le canto la misa, si le gusta mi trabajo, me paga. Si no le gusta, no me da nada.

Y al otro día a las 5 de la mañana me levanté y fui a cantar la misa. Cuando acabé de cantar la misa, bajé a tomarme un café donde una señora que era la madrina mía, y me dijo:

―Cieguito, que si quiere acompañar al padre a un entierro, ―y yo le dije ―sí―.

Y entonces me fui con el padre a sacar el cadáver de la casa para irle cantando. Es que en ese entonces uno cantaba en la calle y luego en la iglesia tocaba el instrumento y volvía a cantar. Después del entierro, el padre se acerca y me cuenta:

―Oíste hombre hay un trisagio a las tres de la tarde, ¿me podés acompañar?.

Y allá estuve temprano y canté el trisagio.

Luego me dijo:

―A las 6 hay una hora santa.

Mejor dicho canté cuatro ceremonias: misa, entierro, trisagio y hora santa. Cuando acabé el padre me dijo:

―Hombre, yo no pensé que fueras capaz de cantar y tocar esta cuestión.

― Padre yo le dije que era capaz.

Y las cuatro cosas me las pagó correctamente.  De ahí en adelante cuando el cantante habitual de la misa se iba para Medellín el padre le daba el permiso siempre y cuando fuera Rafael Bran quien lo reemplazara.

Mi papá fue músico en la banda del pueblo. A mi me gustaba mucho el piano. Porque quien toca el piano toca todo instrumento de teclado. En la Escuela me dieron a elegir: ¿Piano o guitarra? Yo quería las dos pero no me dejaron. Entonces en 1945 me pegué al piano. Luego en el 1948,  ya avanzado en el piano, cogí el acordeón. Después el melodio, el armonio, pedales y teclados… ese que había que echarle pedal…aire a los fuelles. Nunca he tenido piano, solo lo practicaba en las Escuela de ciegos. Pero acordeón sí tenía, y me quedé con ese.

En 1955 me pusieron un telegrama de la Escuela de ciegos que decía: “Favor presentarse en la Escuela de ciegos, lo más pronto posible para recibir un cargo”. Entonces yo sin saber, y con el dinero de lo que el padre me pagaba, arranqué para Medellín. Y llegué a la Escuela de Ciegos, donde me anunciaron que iba a reemplazar a don Jesús Valencia Lemos, que también fue maestro mío, porque tenía que irse para Cartago a dirigir una orquesta. Allá me preguntaron de nuevo: ― ¿Usted si es capaz de reemplazarlo? ― Sí, yo me siento capaz―,  respondí.

Y empecé el 2 de mayo del 1955, dando clases de matemáticas español y música. Reunía a la masa coral para ensayar cantos para la iglesia y otros conciertos, hasta 1961 que llegaron unas monjas españolas y echaron al perro y el gato, y ahí salí yo también.

Después de la escuela trabajé en algunas iglesias. Luego, el 7 de abril 1962 me llamaron a una grabación. Y me dijeron: “¡Ve este sirve!”. Y así fue que grabé para muchos artistas hasta el año 2014 como acordeonista.

En ese tiempo yo grababa y trabajaba en muchas partes. En sitios como Añoranzas,  Las Tres Margaritas, La Tierra Antioqueña, Caballo Blanco, la mayoría por las noches. Les gustaba el trabajo mío, y cuando cantaba también.

Trabajé con muchos artistas Las Estrellitas, Las Trigueñitas, Las Bellanitas, Las Hermanas Calle, Las Caleñitas, Los Relicarios, Revelación, El Charrito Negro, Luis Alberto Posada. Si me tocaba tocar tango, tocaba tango, ¿carrilera? ¡Carrilera! A mi me gusta tocar toda la música. La única música que yo  he logrado que me entre es el reggaeton. A mi me entra un bambuco, un pasillo, un bolero, un tango, una samba, una milonga, pero el reggaeton nunca.

Uno se enseñaba a trasnochar porque así uno se ganaba su platica. Al mismo tiempo que tocaba manejaba también una cooperativa. Salía del trasnocho para la cooperativa y me pasaba el día con coca-cola y tinto. Era la Cooperativa Nacional de Trabajadores Ciegos que trabajaban en empresas, en lotería, arreglaban muebles. Fue fundada en 1946 y terminó en el 2001.

Trabajé con Darío Gómez 10 años. ¡Con ese sí que trabajé con ganas! Íbamos a todas partes, parecía yo como un judío errante, como dicen las señoras. Que hay que ir a Cali. Que hay que ir a Bogotá. Que hay que ir a Cartago. Cuando un día me dijo : ― ¡Hay que hacer un viaje para Estados Unidos!―.  Y yo ya había sacado un pasaporte porque me iba a ir a acompañar a Las Trigueñitas a ese mismo país. Pero al final terminé yendo primero que ellas. Trabajamos en Nueva York, hicimos tres presentaciones y otra vez para Colombia. Y ya luego nos llamaron para Boston, Miami, en fin así. Luego fuimos a España, Valencia y Barcelona. Francia. Suiza, Bélgica, Holanda, Alemania.  No conocí Italia.

Colombia sí lo conocí casi todo. Nos llamaban mucho de Cali cuando estábamos con Darío. Teníamos mucha clientela allá. Cada presentación se pagaba muy bien y por separado.

¿Qué si me gusta más el aguardiente o el ron? ¡El aguardiente! Pero ya no lo puedo tomar, ¿sabe por qué?, porque me quedo ciego…jajaja. También me gustaba el brandy. Pero lo que no tomo nunca es whiskey porque daña la voz.

Esta casa  la compré hace 25 años, en mayo de 1993.  El barrio (Aranjuez) es muy tranquilo y los vecinos son muy especiales, muy queridos con nosotros. Fui casado dos veces. La primera vez fue el 30 de noviembre de 1960, jueves a las 7:00 a.m. en San Cayetano. En el 80 conocí a la que es hoy mi segunda esposa.

Hay gente que es nerviosa, pero en la Escuela de ciegos aprendí que había que ser cancheros. En 1974 cuando empecé a tocar música carrilera me daba un poco de pena. Pero luego dejé la bobada. Es que la música es la que me está dando la comida ¡Qué carajo! Y levantaba siempre la cabeza.

He estado yo muy triste, porque en 2014 me estaban buscando para unas grabaciones, preguntaban por mí y decían que yo me había muerto, que mejor ellos se las hacían. Y desde eso no me llaman a trabajar…quién sabe por qué hicieron eso. Y eso me ha afectado porque yo quiero trabajar.

 

Sobre el Festival de Músicas Campesinas

Muy bueno que en Moravia tengan ese festival anual porque la gente que actúa y canta la música campesina puede presentarse. También estimula el trabajo de los músicos populares y la mantiene vigente.

A mi me ha favorecido mucho este Festival de Moravia porque siempre me invitan a tocar, especialmente las damas.

En los 10 años del Centro Cultural me toca el homenaje a mi. ¡Vea pues! El homenaje que más me gustó fue del El caballero Gaucho. ¡Yo espero conversar, tocarles y cantarles por allá a todos con mucho gusto!

 

Músicos recomendados por Rafael Bran

 

  • Ima Sumac (Un gusto compartido con  la entrevistadora).

 

 

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