Lo popular y lo contemporáneo

De entrada, pensar estas dos palabras en una misma idea genera una relación directa y al tiempo contraria, y se generan unas preguntas iniciales: ¿Lo popular puede ser contemporáneo? ¿Estos dos conceptos son necesariamente contrarios? ¿Lo contemporáneo es popular?

Con el desarrollo de la modernidad, las migraciones, la urbanización y la industrialización se catalogaron aspectos ideológicos, políticos y culturales que definieron [lo popular] como un elemento de subalternidad que correspondía a públicos relacionados con el indígena y el obrero, el campesino y el urbano, las artesanías y la comunicación masiva. La fuerza del término se expresa en la capacidad de juntar grupos tan distantes y diversos en una sola denominación, cuya característica de inferioridad no se deja nombrar tan libremente en cuestiones étnicas, de producción obrera o cultural. Aún hoy lo popular se mira desde la idea de las clases sociales bajas, y a todas las manifestaciones culturales que aluden a ellas.

Por otro lado, [lo contemporáneo] está más relacionado a una temporalidad, es una particular relación con el propio tiempo, que hace parte de él y, a la vez, toma distancia; más concretamente esa relación se da a través de un anacronismo.

Ambos conceptos, en un ámbito meramente artístico, definen en muchas ocasiones metodologías, miradas y enfoques en procesos culturales y comunitarios, de ahí su relevancia en la construcción colectiva y participativa, que permea el trabajo de los centros culturales. Entonces, ¿Qué relación hay entre ambos aspectos? ¿Uno contradice al otro? ¿Es fundamental para un espacio cultural pensarse ambas ideas? El encuentro de centros culturales buscar hacer una reflexión acerca de cómo se discuten estas ideas en diferentes espacios y proyectos iberoamericanos.

Autor entrada: comunicaCDCM

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