¿Cuáles son los retos que asumen hoy las mujeres en Medellín?


Gisela Quintero
Lideresa de la comuna 8 de Medellín. Impulsa procesos de reconstrucción de memoria, atención a víctimas, planeación del territorio y seguridad alimentaria. Actualmente participa en la Mesa Municipal de Derechos Humanos, el Consejo Municipal de Planeación, el Consejo Municipal de Paz y la Organización Casa Vivero Jairo Maya en el barrio La Sierra.

Una de los grandes dificultades que tenemos que enfrentar las mujeres es el tema de la seguridad. No solamente la seguridad institucional, es también la seguridad humana para poder caminar la ciudad.

También tenemos que lidiar con una sociedad que naturaliza los atropellos en todas las áreas (maltrato psicosocial, verbal y físico), incluso en los espacios que se han abierto para que las mujeres podamos participar, pues nuestras voces, nuestros proyectos, finalmente no quedan incluidos tal como nosotras los formulamos.

Quiero enfatizar sobre los espacios de participación. Nosotras las mujeres hemos venido avanzando de una forma muy notable y muy favorable y, así como nosotras elegimos, también debemos darnos la oportunidad de ser elegidas. En este momento coyuntural que está viviendo (no solamente Medellín, sino Colombia) la mujer debe tener un rol protagónico. Porque históricamente siempre hemos sido muy relegadas de poder tener voz y tener voto. Aquí el reto es sentar unas agendas que sean muy integrales, pero unas agendas donde nos veamos reflejadas y podamos tener la oportunidad de construir esas políticas, esos programas y esos proyectos».

 

Daniela Maturana

Politóloga y especialista en Comunicación política. Concejal de Medellín para el período 2016-2019

Son muchísimos los retos: uno de ellos que no es menos importante es la participación social y política de las mujeres. Hoy vemos que el 58.4% de las mujeres somos el censo electoral de la ciudad de Medellín. Es decir, del total de población habilitada para votar en Medellín, somos la gran mayoría. Sin embargo, cuando empezamos a revisar las juntas administradoras locales y ya vamos a unas instancias superiores como lo es el Concejo de Medellín o la Asamblea departamental, podemos ver que las mujeres ocupamos, escasamente, el 30% de esos cargos de representación.

Entonces, uno de los principales retos que yo creo que tenemos las mujeres hoy en día y en este año que estamos ad portas de unas elecciones locales es que muchas más mujeres no animemos a participar, que dejemos el miedo a un lado, pero, sobre todo, que los partidos y estas instancias políticas brinden las garantías necesarias para que las mujeres puedan hacer parte de las listas al Concejo no solo como un tema de cuotas, sino que incluso se supere ese 30% que está establecido por Ley. Para esto se necesita una gran transformación cultural, que en estos partidos entendamos que tanto mujeres como hombres tenemos las mismas aptitudes, las mismas cualidades para hacernos elegir. Ese es el reto más grande que tenemos hoy en día y esperamos que también esto se vea reflejado no solo en el Concejo, en la Asamblea y en las juntas administradoras locales, sino podamos tener prontamente una alcaldesa o una gobernadora en nuestra ciudad y en nuestro departamento».

Daniel Botero

Comunicador social y periodista. Especialista en Periodismo Urbano U.P.B (Medellín – Colombia). Mag. en Ciencias Sociales por la Universidad ARCIS (Santiago de Chile). Estudiante Mag. en Comunicación y Opinión Pública (FLACSO Ecuador). Socio de la ONG Corporación Región (Medellín).

Los retos de una agenda social y política para las mujeres en Medellín y Antioquia son amplios. Desde el reconocimiento social de su rol histórico y en el presente de un país que ha cambiado, pero que aún se resiste a transformar sus modos de relacionamiento violento frente a la participación deindígenas, población afro, LGBTI, mujeres, campesinos, población en situación de pobreza y, todas aquellas personas que impliquen contradicción política. El permanente hostigamiento por parte de actores armados ilegales y del propio Estado sobre los movimientos sociales y populares, ha puesto en riesgo sus activismos, tanto en lo presencial como en lo digital. Por esa razón, tanto grupos de mujeres como todo tipo de grupos de carácter reivindicativo, deben trabajar fuertemente sobre herramientas para el cumplimiento del derecho constitucional a la protesta.

Las mujeres deben poner sobre la mesa una amplia discusión en la ciudad sobre la paridad democrática, la generación de estrategias para la formación en política, la reducción de las brechas económicas y digitales, trabajo intenso por la eliminación de las violencias que hoy limitan su participación en espacios de deliberación y decisión pública, además de su desarrollo personal para mayores niveles de autonomía y goce de sus libertades. Y como siempre, sus procesos emancipatorios, seguirán detonando inquietudes y preguntas para la transformación de los roles masculinos, nuestra forma de relacionarnos con ellas y con el mundo en general, porque se trata de una visión hegemónica que ha incrustado estas creencias que impiden la consolidación de sociedades democráticas, justas y en equidad».

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