10 años | Para narrar

Para narrar:

El olvido es activo y reivindicador si la  decisión que remueve el recuerdo es individual.  Pero hay otro olvido y es aquel que reemplaza las vivencias por anécdotas empaquetadas en formatos dirigidos a oyentes afanados. Vacía de sentido la experiencia y el saber producido por el recuerdo, que es otra forma de comprender el aprendizaje. Y si las memorias no se reconocen con dignidad, el conocimiento sobre lo que nos pasó también será pensado como ecos sin historia.

La memoria cuenta los relatos con dignidad porque son retratos de la experiencia. Conectan la menta con los gestos y la palabra. Enlaza en su acción otras historias y expande la percepción de compañía. Porque aún cuando quienes escuchan no lo vivieron, identifican asuntos que les son propios permitiéndoles pensar en sus narraciones personales.

Vidas entretejidas recorren las calles de Moravia. Con cada paso se narra una historia que es la misma de la humanidad: las migraciones, los encuentros culturales y las acciones colectivas de unas comunidades en el proceso de reconocerse en un territorio.

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